SOLO CUANDO LLUEVE…
Empezó a llover de nuevo, se vino muy fuerte el aguacero, tan fuerte que empezó a meterse a la casa, empezó a mojarse todo, empezó a dañarse todo, pero lo cierto es que esos agujeros en el techo llevan mas de un año y cada que llueve volvemos a estar hasta las rodillas.
Todos saben que están allí esos orificios, que cuando llueve fuerte son el lugar de entrada de algunos litros de agua, pero cuando no cae la lluvia, todos olvidan que por esos agujeros entra agua, pues todos están disfrutando de la alegría de sol, porque no recuerdan que no siempre sale el sol, que muchas veces, así demore, volverá a caer la lluvia.
Cuando llueve fuerte, la mayoría se olvida en construir soluciones, muchas veces pueden más los juicios, entonces empieza a transitar la culpa, papá culpa a mamá, porque ella esta más en casa y no avisa, mamá y papá también culpan a los hijos porque no resuelven, los hijos culpan a los padres porque no compran los materiales para resolverlo, papá culpa al sistema porque con lo que gana no alcanza para resolverlo el lío, mamá quizás le recuerda a su esposo que muchas veces ha priorizado la cerveza en lugar de la solución de ese problema.
Pero la mayoría de veces la sala de juicio se calienta, al punto que cada uno busca defenderse para no ser condenado, cada uno empieza a buscar en el otro la salida para que no recaiga sobre el o sobre ella la culpa.
Pero mientras se discute y define quien tiene la culpa, se va la lluvia, todo vuelve a la normalidad, al día siguiente los que quedan en casa, sacan los colchones o lo que se haya mojado para que el sol les ayude a secar, pero horas de discusión de la noche anterior no resolvieron el problema, tampoco tejieron caminos para buscar soluciones.
Entonces por años, cada noche de lluvia se vuelve repetitiva la situación y así se van los años, se va la vida, se pudo haber parado en seco, para mas que buscar culpables definir como cada uno puede ser parte de la solución, como cada uno puede dar su propio aporte.
Seguro que si las mentes piensan soluciones cada uno puede construir su propia forma de ayudar para que las gotas de la lluvia que arrullan, dejen de ser un problema al entrar a casa, esa lluvia que tiene su lado bueno podría ser confrontada para sacarle mayor provecho.
Quizás esa agua pueda ser recolectada y solucione un problema de acceso a agua, también puede esa lluvia convertirse en el sonido de una biblioteca de sonidos que de vida a un nuevo documental.
Al final cuando Se reflexiona sobre el problema se nos pueden ocurrir las posibles soluciones, en todo este recorrido de tantas letras, hable de lluvia, pero ustedes saben a que me refiero, saben que la lluvia es ese problema que sigue allí.
Depende de todos los que vivimos en la casa, es decir, quienes vivimos en Buenaventura, quienes vemos caer la lluvia adentro, es decir que vemos los problemas: violencia, mal manejo de los residuos, corrupción, entre otras.
Podemos ayudar a que eso cambie, asumiendo nuestra propia culpa, asumiendo nuestra responsabilidad para ubicar esa gotera y mirar como podemos cubrirla para que no siga ocasionando el daño que ocasiona cada vez que se desploma desde el cielo, podemos cambiar Buenaventura, pero es mas importante empezar por cambiar cada uno y encontrarnos en el cambio.

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