¿Quién ganó la guerra?
No sé concretamente quién haya ganado la guerra o para que haya servido, lo que sí sé es esa guerra que no era nuestra y que asumimos nos ha costado la vida y la tranquilidad.
La guerrilla, en su momento, cuando estuvo en lo urbano con sus bombas, le quitó la vida a muchas personas. Posteriormente, cuando llegó Vicente Castaño, jefe paramilitar, según él, se reunió con comerciantes del territorio en la Cámara de Comercio. Como lo dijo ante la Comisión de la Verdad —información que está en el informe Pacífico de dicha comisión—, se reunió en la Cámara de Comercio para ayudar, según sus propias palabras, a erradicar la guerrilla de lo urbano.(https://www.comisiondelaverdad.co/.../11.%20PACIFICO...)
Esos paramilitares llegaron a arrasar con todo, con todos, y allí tampoco ganamos la guerra, allí perdimos vidas. Ocurrieron en esa época de los años dos mil, 26 masacres con un saldo aproximado de 261 personas asesinadas, según información que podemos encontrar en el informe del Centro Nacional de Memoria Histórica; pero eso no es todo. Entre 1990 y 2012, la Policía Nacional registró un total de 4.799 homicidios en esta ciudad (https://centrodememoriahistorica.gov.co/buenaventura-un.../).
En esa, como en la guerra anterior, no ganamos nada; por el contrario, perdimos CUATRO MIL SETECIENTAS NOVENTA Y NUEVE PERSONAS.
Con toda esta barbarie de la violencia no ganamos nada, lo perdimos todo: no ganamos agua (aún en 2026 protestamos por ella), no ganamos salud (aún el hospital sigue intervenido sin los resultados esperados), no ganamos seguridad (aún nos seguimos matando entre nosotros).
Lo triste de la violencia que nos ha atravesado es que nadie ha ganado nada, porque con la violencia se pierde todo. Perdimos la oportunidad de andar por nuestro territorio, de ir a visitar a nuestras familias, de tener inversión, de construir desarrollo comunitario.
Muchos de los que disparan tienen que pedir en ocasiones para un cigarrillo o una comida, incluso pedir 500 pesos o 2 mil. Definitivamente, la violencia vivida —que exageradamente para muchos se llamó guerra al inicio— se nos ha llevado a cientos de jóvenes a la tumba, a otros los ha llevado lejos de este país a intentar empezar de cero, y sigue amenazando el futuro de todos y todas.
¿Qué más tiene que pasar para que Buenaventura despierte? Porque, al final, esta guerra que nos trajeron, que implantaron aquí, nos tiene matándonos entre nosotros.
Mientras la guerra nos mata y estamos ocupados cuidándonos o disparando, no llegan los proyectos o se pierde la plata en el camino. Entonces, al final: ni agua, ni salud, ni seguridad, ni vida; porque vivir con miedo y zozobra no es vivir, es a duras penas sobrevivir.
Entonces, ¿qué hemos ganado? Nada, pero sí lo hemos perdido todo.
Y cada año celebramos un cumple más para Tura, pero cada cumpleaños pareciera un retroceso. Lo klin es la rumba, esa mejora, se pone buena; pero luego la realidad nos sigue mirando a la cara y seguimos viviendo como si no nos mereciéramos nada.
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