LOS MONSTRUOS DE BUENAVENTURA
Cuando el covid 19 llegó, todos nos imaginamos que este sería el único centro y que deberíamos prepararnos para enfrentarnos a el, incluso olvidamos que antes de el llegar teníamos algunos problemas sociales y que seguramente con el vendrían otras realidades que le rodearían para que lograra tener mas fuerza o al menos se dieran otras formas de atacar a la población.
Con el paso de los días Buenaventura empezó a tambalear con mas fuerzas, no estábamos preparados para quedarnos en casa y menos por tanto tiempo, un territorio que lleva años acumulando lagrimas, dolor y sufrimiento producto de tantas realidades entre ellas la violencia ahora tenia de frente un encierro que nos pondría de frente a nuestra salud mental, aquella que no se ve con solo mirar a los ojos, aquella que no es tan fácil detectar.
Con el paso de los días hemos sido testigos de como los malestares psicológicos, se adueñan de muchos de los habitantes de la ciudad sin que haya o al menos se conozca una estrategia clara que permita afrontar las realidades en relación con la salud mental; niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos, todos en definitiva terminamos siendo tan vulnerables y la vulnerabilidad suele profundizarse cuando las estrategias no son claras para contrarrestarla. Es así como todos los días se conocen de casos de estrés, depresión entre otras, sumado a que quienes están en casa en algunos sectores les toca escuchar el susurro horrible de las balas, les toca no solo mantenerse aislados por el covid, sino sometidos al miedo que produce la violencia y sobre todo estar atentos a que una bala perdida no acabe con sus vidas.
Pero no solo el monstruo de los problemas relacionados con la salud mental existe en Buenaventura, esta el otro monstruo el que parece no tener quien lo derrote, ese monstruo de la violencia, una violencia producida por actores armados que siguen teniendo el control territorial de una tierra que en el lema es de todos, pero que al final la controlan unos cuantos.
Hoy en medio de todo esto aunque el gobierno local hiciera mucho, realmente parecería poco en comparación con la dimensión de todas estas tragedias juntas, lo cierto es que los jóvenes tienen miedo, y ese miedo se expresa de muchas maneras, algunos podremos entenderlo, quizás otros no, pero no podemos hacernos los ciegos ante realidades que se posa sobre nuestras miradas.
En todo este panorama no deja uno de preocuparse por los jóvenes, los que caen por las balas, los que asesinan a lo que caen, los que llegan a las drogas, los que ya viven en ellas, los que hoy no tienen como resolver lo mínimo, los que viven del mínimo, los que están esperando se abra una puerta y a los que les cerraron frente a sus narices las puertas, ahora justo ahora es cuando se pone a prueba a quienes están al frente de ese gran desafió de trabajar por la juventud, ahora es cuando se requieren de las estrategias para que estos monstruos que suelen devorar mas fácilmente a los mas débiles a los mas vulnerables no termine por dejarnos al pasar esta prueba del covid otra prueba que nos cueste muchos mas años superar, mientras todo esto pasa, mientras nos quedamos en casa, esperamos se sigan fortaleciendo los programas de atención en salud mental en los territorios, se sigan pensando formas para llegar a las comunidades, se sigan generando estrategias para generar opciones para las juventudes y sobre todo se sigan generando alianzas para que los Bonaverenses logremos entender que en este momento lo que no va permitir que perdamos la batalla es el hecho de mantenernos unidos.
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