La Bóveda

Buenaventura lleva décadas sufriendo a razón de la violencia desmedida la cual desarrollan los grupos armados ilegales que tienen lugar en el territorio, mientras las comunidades esperan como respuesta del estado el control de estas realidades de violencia y el desmantelamiento total de los grupos ilegales, tarea que ha sido compleja, sobre todo porque las acciones de quienes deben garantizar la seguridad y la vida no son las que se esperan, ademas de que  las comunidades siguen revolcándose entre la pobreza y la violencia.

Debemos reconocer que son muchos los policías y las miembros de las fuerzas militares que cumplen con su deber constitucional y que gracias a estos y a muchos ciudadanos la nación no ha sido arropada del todo por los actores ilegales, muchos policías no nacidos en Buenaventura y algunos de aquí llegaron a la institución con todo el sentido de aportar desde sus funciones a esa paz que merecen los ciudadanos, pero en el camino se fueron acomodando al sistema de la ciudad y llegaron  incluso a asumir como propia la idea de no hacerse matar por nadie, ni mucho menos ganarse enemigos, pues queda claro para muchos funcionarios de la fuerza publica que si no le interesa al estado la realidad de lugares como Buenaventura, porque tiene que interesarles a ellos resolver un problema que al mismo estado no le interesa resolver.

Es así como las comunidades que antes vivían en paz y resolvían sus diferencias desde el dialogo, pasaron a tener que recibir castigos por parte de actores ilegales que asumieron el control de los territorios y de paso pasaron a ser la autoridad dentro de los mismos.

Uno se pregunta muchas veces, si existía un subcomandante de policía que en lo público era policía pero en lo privado era miembro de una banda criminal, ¿Qué le puede esperar a Buenaventura? si el subcomandante como parte de los altos mandos se vendió, ¿Cuántos policías estuvieron a su lado para prestar un doble servicio? el legal y el ilegal, es que cuando las cabezas se involucran en estas realidades ya uno puede imaginarse gran parte de las realidades que se tejen dentro de la institución, dejando claro que no todos son iguales pero que  la realidad de la ciudad habla de que las acciones emprendidas por las autoridades en su mayoría no llevan a resolver el problema, pues la policía y las fuerzas militares al igual que muchos ciudadanos se convierten en meros observadores de una realidad que a todo mundo se le salio de las manos, sobre todo a quienes deberían tener el control y terminan mas bien siendo controlados por la ilegalidad.

Hay que decir ademas que pareciera que en Buenaventura no existe ningún tipo de estrategia para resolver la realidad de seguridad y que mas bien es un juego al azar, que se activa cada vez que algo se complica o algo extraordinario sucede, aquí mientras las empresas no se vean afectadas, todo sigue igual, pues al final las muertes no les importan sino a los familiares, amigos y vecinos de las victimas, ademas de que muchas muertes lo que hacen es abonar el terreno del destierro para sacar en un futuro no muy lejano provecho de unas tierras en las que muchos tienen planificado construir o mejor continuar el fortalecimiento de sus riquezas.

Mientras los contenedores puedan entrar y salir, mientras todo se mueva a favor de quienes tienen inversiones en el distrito, lo demás poco importa, acá no importa el negro que esta en la tierra, sino la tierra donde esta el negro, mientras a las comunidades les toca  velar a sus muertos, llorar a sus desaparecidos, esquivar las balas, luchar contra la pobreza y las faltas de oportunidades, unos cuantos, los mismos de siempre, siguen recibiendo en sus multimillonarias cuentas de banco los dineros que les produce el puerto.

Aquí pasa de todo, menos lo que debería suceder en realidad, no se construye un desarrollo integral que signifique crecimiento económico pero ademas mejores condiciones de vida para quienes hayan hecho posible que esta tierra sea lo que hoy es , al final los Bonaverenses tendrán que decidir cual sera su futuro, pero no podrán construir futuro sin situarse como debe ser en su presente, un presente poco alentador pero con una juventud que cada vez abre mas los ojos, porque tienen claro que el próximo en caer puede ser  cualquiera en un cementerio de ciudad donde cualquiera puede ocupar la próxima bóveda o sencillamente donde cualquiera puede ser el alimento de algún animal en un estero.

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